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“La mayoría de lesiones no se producen por hacer demasiado deporte, sino por hacerlo mal planificado”

14/01/2026 - 11:48

“Evitar lesiones en el deporte”, a cargo de la Sra. Montserrat Pujol Marzo, fisioterapeuta.

Montserrat Pujol

¿Cuál es la idea central que quería transmitir a los asistentes a la sesión del lunes “Evitar lesiones en el deporte”? ¿Cuáles son los errores más comunes que observa en los deportistas y que pueden derivar en lesiones?

La idea central que quise transmitir es que hacer actividad física no es el problema: el problema es hacer menos de la que toca, hacerla mal planificada o con creencias equivocadas. El deporte siempre comporta un riesgo inherente, pero el riesgo de la inactividad es mucho más alto. El objetivo no es evitar el movimiento, sino aprender a movernos más y mejor, desmontando mitos que limitan o generan miedo.

Los errores más habituales que observo y que pueden acabar en lesión son interrumpir la actividad ante el primer dolor en lugar de diferenciar molestias normales de una señal de alarma; incrementar la carga demasiado rápido; pensar que existe una única manera correcta de entrenar fuerza o de moverse; hacer solo entrenamiento “visible” (correr, gimnasio…) y olvidar el invisible (estrés, descanso y nutrición); creer que la edad es un límite o que no hace falta trabajar la fuerza a partir de los 40; y no individualizar (hacer lo mismo que todos sin adaptarlo a la propia historia, tiempo o nivel).

En resumen, las lesiones a menudo no se producen por hacer demasiado deporte, sino por hacerlo mal dosificado o con ideas erróneas sobre el cuerpo y el movimiento.

¿Cómo ha evolucionado la fisioterapia deportiva en los últimos años? ¿Hay nuevas técnicas que estén cambiando la prevención de lesiones?

La fisioterapia deportiva ha evolucionado mucho en los últimos años. Hemos pasado de modelos más pasivos y centrados en el dolor a un enfoque mucho más funcional y activo, teniendo en cuenta que el ejercicio es la primera línea de tratamiento según todas las guías internacionales. También se ha adoptado una visión basada en la carga, en la planificación y en entender cómo se adapta el cuerpo, integrando conceptos como la individualización de la dosis, el seguimiento de la carga, la progresión y el análisis del movimiento. Ahora trabajamos mucho más la fuerza en todas las etapas de la vida, porque sabemos que es clave tanto para prevenir lesiones como para envejecer mejor.

En cuanto a técnicas, sí que existen novedades, pero el cambio más importante no es la tecnología, sino la manera de entender la lesión y la persona. Algunos recursos que han ganado protagonismo son la evaluación funcional y screenings basados en capacidades, no en posturas; la tecnología para monitorizar la carga (acelerometría, GPS, aplicaciones); los programas de fuerza progresiva y orientados a los tejidos; y una mejor integración del trabajo de movilidad y estabilidad, no como una moda, sino como una herramienta para repartir cargas adecuadamente. Pero, en cualquier caso, el mensaje principal es que ninguna técnica sustituye la progresión adecuada, la fuerza y un estilo de vida activo. 

¿Qué medidas concretas recomienda para evitar lesiones a quienes practican deporte de forma regular, tanto a nivel amateur como profesional? ¿Hay diferencias según la edad o el nivel de actividad física? ¿Qué papel tiene el calentamiento?

Las medidas clave para reducir el riesgo de lesiones, tanto en deportistas amateurs como profesionales, son seis. Primero, la progresión adecuada de la carga (10–15% semanal como referencia). Segundo, el trabajo de fuerza regular (mínimo 2 días por semana), que es el mejor “seguro” contra lesiones. En tercer lugar, variar e individualizar el entrenamiento según objetivos, experiencia y tiempo disponible. A continuación, trabajar la movilidad donde hace falta y la estabilidad donde toca, sin querer “hacer movilidad” indiscriminadamente, así como cuidar el entrenamiento invisible (sueño de calidad, gestión del estrés, nutrición e hidratación y rutinas de descanso). Por último, escuchar el cuerpo sin confundir molestia con lesión.

Según la edad o el nivel, cambia sobre todo la dosis y la frecuencia, pero no los principios. Así, en jóvenes es interesante priorizar la coordinación, las habilidades y la fuerza para prevenir sobrecargas, mientras que en adultos se debe combinar fuerza con cardio y movilidad, adaptándolo al estilo de vida. En personas mayores de 60 años se debe priorizar la fuerza y la capacidad funcional, que son determinantes de salud.

El calentamiento es útil, pero no es una garantía. El objetivo es preparar el cuerpo para lo que vendrá: activar, mover articulaciones clave y hacer progresiones. No es necesario hacer calentamientos eternos ni genéricos, sino aquello que se necesitará para el ejercicio posterior.

Cuando una persona sufre una lesión deportiva, ¿cuáles son los pasos clave para una recuperación óptima? ¿Cómo trabajan los fisioterapeutas en colaboración con otros profesionales de la salud?

El proceso ideal de recuperación incluye, de entrada, entender la lesión y la carga que la ha provocado. En la fase inicial se controlan los síntomas, se ajusta la actividad y evitamos inmovilizar más de lo necesario. A partir de aquí, comienza la recuperación activa, con ejercicios progresivos para recuperar fuerza, control motor y movilidad específica. Después, se reintroduce la carga deportiva siguiendo una progresión planificada sin improvisar. Y, en todo momento, es importante prevenir recaídas controlando fuerza, carga y hábitos saludables.

En todo este proceso, la colaboración con otros profesionales es esencial. Los médicos realizan el diagnóstico, las pruebas y la gestión de las fases iniciales. Los preparadores físicos adaptan la carga y el retorno al entrenamiento. Por su parte, los nutricionistas cuidan la alimentación para la recuperación y el control de la inflamación. Y, a la vez, los psicólogos trabajan la gestión del miedo, la adherencia y la confianza en el proceso. Por tanto, el retorno óptimo es siempre un trabajo en equipo.